JUEVES: REZAMOS CON LA LAUDATO SÍ

  COMENZAMOS

Ponte en una postura cómoda. Cierra los ojitos. 
Pon tu mano en la barriga y siente cómo se mueve al respirar.
Respira hondo para estar en paz por dentro. 
En el nombre del Padre, del Hijo…


Con gran sensibilidad y amor, el Papa Francisco nos ha do­nado una carta encíclica titulada Laudato si sobre el cuidado de la «Casa común».

Él llama a la Tierra la Casa común, porque se trata de una casa que acoge a todas las criaturas que habitan en nuestro planeta. Sus palabras se dirigen a todas las personas, de cualquier edad, lengua y religión.

De esta Casa común, cada uno es responsable de la parte que le corresponde.



¿También los niños? 

Naturalmente. Como miembros de la gran familia humana, los niños deben cuidar también de esta casa. Por pequeño o grande que sea el pedazo de mundo en que vive, nadie es el dueño, sino el responsable.  Incluso si ese peda­zo es solamente el jardín de la casa. Si cuidamos de nuestro jardín habremos hecho nuestra parte en el cuidado de la Casa común.








ORACIÓN
La Laudato Si’ del papa Francisco concluye con dos oraciones. Hoy vamos a rezar un trocito de una de ellas.

"DIOS DE AMOR, muéstranos nuestro lugar en este mundo como cauces de tu amor a todos los seres de esta tierra, porque ninguno de ellos escapa a tu mirada."



NOS DESPEDIMOS

Madre Divina Pastora, ruega por nosotros.
San Faustino Míguez, ruega por nosotros.
Beata Victoria, ruega por nosotros.
San José de Calasanz, ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

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